Viernes, 24 Mayo 2013 00:00

Ejercicio de mindfulness

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A continuación me gustaría compartir un breve fragmento del libro Mindfulnes para enseñar y aprender. En él la autora  Deborah Schoeberlein propone diferente técnicas para acercar la práctica del mindfulness al sistema educativo. A lo largo del libro presenta diferentes ejercicios breves y simples con su respectiva justificación, tanto para la práctica personal del docente en su vida personal, como ejercicios para hacer con niños de diferentes edades en el aula.

Saludar el día

¿Qué es lo primero que sueles hacer cuando entran tus alumnos en el aula? Yo prefiero saludarlos dándome por enterada de su presencia y transmitiéndoles un mensaje de bienvenida. Yo me siento bien así, y sé que ellos tienen más posibilidades de aprender  cuando entran en el entorno de aprendizaje con suavidad. En vista de que los saludos sinceros favorecen los resultados positivos en el aula, ¿Por qué no adaptar esta misma metodología a la primera hora de la mañana?

Las prácticas que dan mejores resultados en el aula suelen resultar relevantes también en casa. A mí me gusta recibir en silencio, con sentido de gratitud, la experiencia de pasar del sueño a  la consciencia. Este sentimiento tiene más de actitud que de afirmación, pero en él tienen cabida el reconocimiento (“estoy aquí, ahora”) y el aprecio (“me alegro de saber que estoy aquí”).

Puedes saludar el día en silencio, o con palabras tales como “aquí estoy”, “vale, ya es de día. Vamos allá”, u “Hola, día!”. O bien, puedes optar por mirar por la ventana antes de levantarte de la cama, para recibir el día con los ojos. Todo saludo tiene un carácter personal; tiene que parecerte bien a ti, que eres a la vez quien lo da y quien lo recibe.

La atención plena desempeña un papel en todos estos saludos. En primer lugar, atiendes a la vivencia de advertir que ya es de día. Después, empiezas a hacerte consciente de que tu vivencia de advertir la mañana te avisa del momento de saludar el día.

Por último, ofreces tu saludo con consciencia de que este saludo te da la bienvenida en el día, y se la da al día de tu parte. Saludar el día supone ser testigo de su venida y participar de ella, y tu gesto de reconocimiento fusiona la atención plena con tu conducta.

Espero que te sea de utilidad.

Extraído del libro Mindfulness para enseñar y aprender. Deborah Schoeberlein. Editorial Gaia, Madrid. 2011.

Visto 1433 veces Modificado por última vez en Domingo, 12 Enero 2014 09:50
Valeria Duarte

Psicóloga y Coach. Especializada en inteligencia emocional y crecimiento personal. Master en Terapia Sexual y de Pareja de la Universidad de Barcelona. Postgrado en Psicodiagnóstico de Rorschach y otras técnicas Proyectivas. Especialista en coaching y liderazgo personal.

Sitio Web: www.valeriaduarte.com

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